Juan Carlos I

(Roma, 5 de enero de 1938) fue rey de España desde el 22 de noviembre de 1975 hasta el 19 de junio de 2014, fecha de su abdicación y del acceso a la jefatura del Estado de su hijo Felipe VI. Ostenta de forma vitalicia la dignidad de rey y es capitán general de las Fuerzas Armadas en la reserva, aunque no ejerce funciones constitucionales sino solo protocolares como miembro de la familia real.

Fue proclamado el 22 de noviembre de 1975, tras la muerte de Francisco Franco, de acuerdo con la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947. La Constitución española, ratificada por referéndum popular el 6 de diciembre de 1978 y promulgada el 27 de diciembre del mismo año, lo reconoce expresamente como rey de España y legítimo heredero de la dinastía histórica de Borbón, otorgándole la jefatura del Estado. La Carta Magna confiere a su dignidad el rango de símbolo de la unidad nacional. Anteriormente a su proclamación, había desempeñado funciones interinas en la jefatura del Estado durante la enfermedad de Franco.

La aprobación de la constitución mediante referéndum, incluía la aprobación de Juan Carlos I como rey de España. Tras 42 años soportando el régimen totalitario de Franco pasó desapercibido este detalle que satisfacía la salida del gobierno anterior franquista. No se dio a elegir monarquía o no. Así que al aprobar la constitución se aprobaba la monarquía provocando el descontento de gran parte de la población que se consideró presionada y engañada, con la esperanza de una nueva ocasión para rechazar o ratificar la monarquía.

A lo largo de su reinado, el rey gozó de un elevado apoyo popular en España, y en menor grado en Iberoamérica. Sin embargo, en 2012 esta tendencia cambió de forma drástica y el apoyo se fue reduciendo hasta el punto de que, en abril de 2013, un 53 % de la población desaprobaba la forma en que desempeñaba sus funciones, frente al 42 % que lo aprobaba, si bien siguió manteniendo una valoración positiva superior al resto de instituciones del sistema político español. No obstante, tres meses después de este dato, la confianza ciudadana en España subió ocho puntos hasta situarse en el 50 % de aprobación. Estos datos se contradicen con la caída en general de la popularidad de Juan Carlos I hasta el punto de que tuvo que abdicar debido a acontecimientos hechos publico.

El papel del rey en la Transición española y su intervención durante el intento de golpe de Estado de 1981, su apoyo a la unidad europea y su contribución a la hora de estrechar relaciones diplomáticas, han sido objeto de diversos homenajes, reconocimientos, premios y galardones internacionales como el Premio Carlomagno (1982), el Premio Félix Houphouët-Boigny para la Búsqueda de la Paz de la Unesco (1995), la «Medalla de la Democracia» de la Universidad Yeshiva (1997), el Premio «Estadista Mundial» de la Fundación Appeal of Conscience (1997) o el Premio Estatal de la Federación Rusa (2011), entre otros. Sobre su papel durante los primeros años de su reinado, la revista Time publicaría que el rey Juan Carlos surgió «como uno de los héroes más improbables e inspiradores de la libertad del siglo XX, desafiando un intento de golpe militar que buscaba subvertir a la joven democracia posfranquista de España».

El 2 de junio de 2014, anunció su abdicación de la corona de España. El 19 de junio de 2014 le sucedió su hijo, Felipe, tras la aprobación de la Ley Orgánica 3/2014, de 18 de junio, tal y como establece el artículo 57.5 del texto constitucional.

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