Abimelec y la cesta de higos

En un apócrifo, escrito por Baruc (secretario y discípulo del profeta Jeremías), conocido como “Epílogo al libro del profeta Jeremías”, o, “II y III Libro de Baruc”, cuenta que viviendo ambos en Jerusalén eran contemporáneos de Nabucodonosor. Este destruyó la ciudad y cautivó en masa al pueblo judío al destierro. Jeremias puesto en conocimiento por Dios le pidió al Altísimo que pusiera a salvo a su amigo Abimelec al que le debia muchos agradecimientos. El Señor atendió la súplica de Jeremias y le ordenó que mandara a su amigo Abimelec al huerto de Agripa para su seguridad. Jeremias le da una cesta a Abimelec y le induce ir al huerto por higos para repartirlos entre los enfermos de la localidad.

Abimelec toma el camino entre montes y llega a su destino en donde llena la cesta de higos. Tras su cansancio quedó dormido ajeno que ese mismo día Jerusalén cayo en poder del enemigo. Despertó sobresaltado por las reprimendas que esperaba de Jeremias por la tardanza y emprendió el regreso con la cesta llena. De vuelta a Jerusalén pensó que se equivocó de camino puesto que no reconocía la población ni reconocía nada de lo que veía. Preguntó a un anciano cual era esa ciudad, y el anciano le contestó 'Jerusalén'. Abimelec no reconociendo las calles le preguntó por Jeremias y Baruc. La respuesta del anciano fue que si conocia a Jeremias por qué pregunta por él despues de tanto tiempo. Le dijo que Jeremias hacia muchos años que fue apresado y llevado a Babilonia junto el pueblo judio. Abimelec aturdido enseñó la cesta repleta de higos frecos por la que Jeremias le envió ese mismo dia. Sorprendido el anciano le comentó que tenía que ser uno de los protegidos del Señor puesto que hacia 66 años que su pueblo fue cautivado y llevado a Babilonia. Para que lo creyera le indicó un campo de higos que representaba a la comarca y donde apenas iban a florecer. Si no iban a florecer indica que aún no era el tiempo de hacerlo, sin embargo Abimelec poseía una cesta repleta de higos frescos fuera de temporada.

Los apócrifos son los libros de la época que no fueron elegidos para incluirlos en la Biblia. Su contenido no se atenía a la religión que se estaba fundando por algún pasaje no conveniente o por la distorsión que el boca a boca conlleva hasta que da con un escribiente que determina una versión perenne. Está claro que con la mentalidad de entonces este ensanche del tiempo que contempla este relato no dispusiera de ningún tipo de explicación. Me pregunto si Abimelec contempló como se alejaba de la Tierra y su recuerdo fue borrado para cuando despertó junto a su vivencia durante esos 66 años que indicaba el anciano. En tiempos atrás recuerdo que era muy extendida la creencia en la posibilidad de que al viajar a grandes velocidades como la de la luz, se ralentizaba el tiempo de los tripulantes, y cuando se regresaba podrian haber pasado generaciones en la sociedad que quedó en el punto de partida.

Si no estamos de acuerdo con este ensanche del tiempo debemos considerar que pudieran existir otros modos de producirse. Les dejo un resumen bíblico que por estar contenido en las Sagradas Escrituras 'Bíblia' seguro que dá mas confianza. Se trata del 'Génesis 5',y describe las edades alcanzadas por algunos personajes antidiluvianos. Entra aquí.

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