La Princesa Vikinga

Kristina Haakonardóttir nació en Bergen, Noruega en 1234, fue una princesa noruega e infanta de Castilla. Era hija de los reyes Haakon IV de Noruega y Margarita Skulesdatter.

Debido a las alianzas castellanas y noruegas dentro del Sacro Imperio Romano Germánico se llevó a cabo el compromiso matrimonial en 1257 de la princesa con el infante Felipe de Castilla (1231–1274), hermano del rey Alfonso X el Sabio, porque dicho matrimonio era conveniente tanto para Alfonso X como para Haakon IV. Un matrimonio político y de conveniencia. La princesa Cristina emprendió el viaje por mar desde Tonsberg, cerca de Oslo, hacia la Peninsula Ibérica donde fue recibida por Jaime I el Conquistador que quedó prendado de sus encantos llegando a proponerle matrimonio, a pesar de estar el compromiso acordado con el rey de Castilla.

Cuando llega ante el rey castellano Alfonso X el Sabio, le dan a elegir entre sus hermanos, entre ellos a Don Fadrique, la nórdica princesa a lo rechazó por tener una cicatriz en la boca, por lo que eligió a Felipe , entre otras cosas porque media casi dos metros, era el único mal alto que ella y mas joven. Había sido abad de la Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias hasta la edad de 21 años y más tarde obispo de Sevilla, teniendo que renunciar a su carrera eclesiatica. Alfonso X el Sabio reconoció que había sido decisión suya que la princesa noruega contrajese matrimonio con el infante Felipe.

La pareja se casó en la Colegiata de Valladolid el 31 de marzo de 1258, con veinticuatro años estableciendose en Sevilla, donde ya residía el infante junto a su padre. Cristina media mas de 1,70 y era delgada, era guapa, tenía una larga melena rubia y ojos azules, es decir era una rubia espectacular que destacaba sobre manera entre las damas de la corte de Sevilla. Cristina se convirtió en centro de envidias y recelos. Cristina enfermó y fallecio en Sevilla en 1262 a los veintiocho años de edad, en todo el esplendor de su belleza sin dejar descendencia. Su marido, como antes de su matrimonio había sido abad de la Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias, hizo enterrar a su esposa en el claustro de la colegiata de Covarrubias (Burgos) en un sepulcro gótico.

Pasaron 696 años y en 1958 un albañil en unas obras de restauración descubre el sepulcro y cuando abre la tumba, se encuentra a Cristina casi intacta, pues su cuerpo estaba naturalmente momificado conservando la rubia cabellera, uñas y parecia que estaba dormida. Según testimonio de su descubridor, aquella alta y delgada joven llevaba puestos ricos ropajes incorruptos con restos de bordados de oro y piedras preciosas. También llevaba joyas que indicaban su alto linaje. Junto al cuerpo momificado se encontraba un pergamino con versos de amor.

La tumba la han cambiado de enclave, situandola en un lugar mas destacado. Frente a la portada del templo, se erige una estatua en bronce de la princesa con ocasión del homenaje que se le dispensó en abril de 1978 y al que asistieron diversas personalidades noruegas. Desde entonces, los contactos oficiales o no entre el gobierno noruego y Covarrubias se han sucedido, llegándose recientemente a la creación de la Fundación.

En esta imágen, observad la piedra central de la margen izquierda de la lápida. ¿Es causal o casual?... Parece un perfil nórdico.

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