La Piedra Llorosa

Según la tradición popular, sobre este sillar, llamado La Piedra Llorosa, se sentó a llorar amargamente el 11 de Julio de 1857 el entonces alcalde de la ciudad al contemplar, tras tratar de impedirlo sin éxito, el fusilamiento de 82 jóvenes de Sevilla en la vecina Plaza de Armas de El Campo de Marte.
El Ayuntamiento de Sevilla dedica este recuerdo en memoria de la cívica actitud ejemplar de aquel alcalde como recordación futura contra la pena de muerte.
Sevilla, 1857 - 2008

Esta es la leyenda de la placa conmemorativa expuesta junto a La Piedra Llorosa en Sevilla, al final de la calle Alfonso XII, donde nos encontramos con un antiguo cuartel al que conocemos como Patio de San Laureano, en el cruce con la calle Marqués de Parada. Esta piedra simboliza el recuerdo de unos hechos acaecidos en el año 1857 durante el reinado de Isabel II y gobierno de Narváez. Eran tiempos de inestabilidad, motines, cuartelazos, primera guerra carlista...

Un grupo de jóvenes liberales sublevados se alzaron en armas, y el 29 de Junio se echaron al monte camino de Ronda. Iban bajo el mando de Joaquín Serra, coronel retirado, y dirigidos por Cayetano Morales y por Manuel Caro. Durante el trayecto cometieron algunas tropelías en El Arahal y otros pueblos, siendo alcanzados en Benaoján por las tropas de los regimientos de Albuera y Alcántara. En el encuentro no habían disparado un solo tiro los sublevados cuando se encontraron con 25 compañeros muertos en la primera descarga. Los sobrevivientes fueron apresados y llevados a Sevilla siendo encerrados en San Laureano.

Por todo lo ocurrido perdieron sus cargos el gobernador y el capitán general, mientras que Madrid enviaba a Sevilla con plenos poderes civil y militar a Manuel Lassala y Solera para hacerse cargo de la situación. Finalmente en la mañana del 11 de Julio fueron llevados a la Plaza de Armas del Campo de Marte donde iban a ser fusilados los 82 jóvenes ante la mirada de los sevillanos que acudieron a contemplarlo, sacerdotes y hermanos de la caridad para ayudarles a bien morir.

El entones alcalde de la ciudad García de Vinuesa acudió con dos alguaciles en un último intento de salvarlos pero fue inútil. Se inició el redoble de tambores y fueron fusilados los 82 jóvenes sevillanos. Y por si fuera poco, unas balas rebotadas o perdidas terminan también con la vida de otros dos jóvenes que presenciaban el acto desde un árbol.

García de Vinuesa desolado y abatido, halló una piedra y se sentó en ella rompiendo a llorar mientras exclamaba ¡Pobre ciudad! ¡Pobre ciudad! Y de ahí el nombre de Piedra Llorosa, conservada hasta nuestros días en el mismo sitio donde estuvo. Hoy 11 de Julio de 2008, se conmemora mediante una placa, la actitud cívica y ejemplar del entonces alcalde de Sevilla como recuerdo para el futuro contra la pena de muerte.

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