Don Fadrique de Castilla (1223 - 1277)

El Infante Don Fadrique de Castilla (1223 - 1277) nació en Guadalajara siendo hijo del rey de Castilla Fernando III y de su primera esposa, la reina Beatriz de Suabia. Esta fallece en 1235 y en 1240 Fadrique, con 17 años, fue enviado por su padre Fernando III a la ciudad de Loggia junto su tio Federico de Hohenstaufen emperador del Sacro Imperio Romanico Germánico y donde se encontraba la Corte Imperial, con el propósito de que recibiera la herencia de su madre Beatriz de Suabia consistente en diversas posesiones en el Imperio y en el ducado de Suabia.

También se considera que la reclamación de los bienes que pertenecieron a Beatriz de Suabia fue la excusa utilizada por el infante para permanecer en la Corte al lado de su tío.
En el mes de julio de 1245, y poco después de la huida del infante Fadrique a Milán, el emperador Federico II de Hohenstaufen manifestó su descontento a su padre, Fernando III de Castilla, calificando el comportamiento del infante de ingrato y traicionero.

En el reparto de Sevilla, y a diferencia de su hermano el infante Enrique de Castilla, el infante Fadrique recibió numerosas propiedades, entre ellas villas y alquerías repartidas por toda la ciudad de Sevilla. De los palacios que poseyó se conservan en la actualidad la Torre de Don Fadrique y restos incorporados al clausurado convento de Santa Clara de Sevilla.

El rey Fernando III de Castilla, en 1235 enviudó con casi 50 años de edad de su primera esposa Beatriz de Suabia, y contrajo nuevo matrimonio con Juana de Danmartín, para acercarse políticamente a Francia. La nueva esposa tenía 17 años, por lo que la diferencia de edad con el rey era cercana a los 30 años.

Cuatro años después falleció el rey y la viuda se quedó en Sevilla. Don Fadrique que nunca había vivido en Sevilla, visitó el Alcázar y acudió a presentar sus respetos a doña Juana de la que era hijastro, aunque sus edades eran de 27 y 25 años respectivamente. Desde ese día, las salidas se hicieron cada vez más frecuentes a pesar de las críticas.

Con la llegada del invierno, el infante mandó construir una torre para que la reina viuda pudiese cazar teniendo cerca un fuego, aunque Fadrique argumentó que era para prácticas defensivas, pero los entendidos no estaban de acuerdo con éste. Don Fadrique mandó construir una torre como nido de amor. El rey Alfonso X ante los rumores de la corte decidió trasladar a Juana de Danmartín a Toledo, pero la nobleza de Sevilla y el pueblo se unieron en una guerra contra los amantes, ya que una reina viuda no podía volverse a casar ni tener amores secretos.

La reina decidió volver a Francia y mientras surcaba el río camino al Atlántico, dirigió una última mirada con los ojos llenos de lágrimas a la torre que durante tres años había sido su nido de amor. Con un pañuelo hizo una señal en dirección a la torre donde el infante le hacía una señal de adiós con la mano. La reina miró a la torre con los ojos llenos de lágrimas en su partida a Francia.

Don Fadrique murió en 1277. Su hermano, el rey Alfonso X de Castilla le hizo ajusticiar. Fue acusado de conspiración y su ejecución desencadenó una sublevación contra el monarca. El rey Alfonso X autorizó el proceso obligado por la nobleza y el clero. Don Fadrique fue sentenciado a muerte por haber ofendido el decoro real al tener relaciones ilícitas con la viuda del rey, tras lo cual, fue ejecutado en Burgos. Desde entonces la Torre de don Fadrique no volvió a ser utilizada.

La realidad, según la documentación de la época, es que el infante don Fadrique murió por orden del rey Alfonso X, acusado de intrigar contra el soberano: «el rey mandó afogar a don Fadrique», el ahogamiento en agua era pena generalmente usada para actos de traición. La actitud del infante no fue nueva, había traicionando a su hermano en varias ocasiones.

La torre se entendería como una estructura militar y su similitud con torres militares ubicadas en Italia donde el infante residió. Algunos investigadores también han apuntado a un pabellón de caza.

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