Los Tartessos.

Los tartessos fue una civilización antigua, que ocupó fundamentalmente el sudeste de la península ibérica, entre lo que es hoy Andalucía y Extremadura, aunque la ciudad de Tartessos, comentada por Heródoto en sus escritos, no se sabe con exactitud dónde ubicarla. Vive su esplendor entre los siglos VIII y VI a.C. y es gracias a la obtención del bronce, así como la extracción de oro y plata, lo que les hace importantes, pues dichos metales y su calidad son muy codiciados por los pueblos de las orillas del Oriente Próximo, concretamente Fenicia y Grecia.

Desde el centro de Europa entran en la Península otras poblaciones mezclando sus culturas. Introducen la lengua indoeuropea, origen de nuestra lengua. El propio mercadeo entre los distintos pobladores que llegan, influyen a los pueblos tartessos, y la sociedad se va transformando, organizándose de forma más heterogénea, más compleja. Con ello da comienzo el fenómeno urbano en la Península, y con él el Estado. Abstracción que representa la más compleja forma de organización social. Garantía institucional para consolidar las desigualdades.

Una sociedad claramente jerarquizada, con una clase social acomodada. Aparece el poder político superior a los clanes y familias, y cambia de manera brusca la organización social. Aristócratas y reyes son sostenidos por la colectividad. Las ciudades se amurallan por primera vez, como lo demuestran algunos yacimientos. La economía gira hacia la explotación minero-metalúrgica que supone una organización compleja. El bronce tartessico, por su brillantez y calidad es muy apreciado por los fenicios y griegos. Tambien se valora la economía de tipo agropecuario con una distribución del poblamiento y del territorio.

Se establecen en las costas andaluzas, y la ciudad de Cádiz, pasa a ser el más importante punto de comercio de la época. Los griegos son una gran civilización, que compite en la comercialización con Europa, con los mismos cometidos que sus vecinos fenicios, se establecen en Ampurias para comerciar con los pueblos de la península. Es posible que reemplazasen a los fenicios en esa tarea, aprovechándose de su creciente decadencia. Todos estos enriquecimientos de otros pueblos, otras culturas, hacen que en los siglos VI, VII a.C., la civilización Tartesia alcance el cenit de su desarrollo.

En el siglo V a.C, todo este esplendor que atesora esta gran civilización, empieza a decaer no se sabe muy bien por qué. Parece ser que los púnicos o cartagineses, descendientes de los fenicios, son los causantes de esta desaparición y el agotamiento de minerales aprovechables. La civilización Cartaginesa pasó a ser el nuevo centro de poder.

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