Los Romanos

La conquista de Hispania por los romanos se inició por la necesidad de controlar los intereses estratégicos que poseían en la peninsula y que les interesaban en su guerra con Cartago por el dominio del Mediterráneo Occidental . Anibal tomó Sagunto y dirigiendose después a los Pirineos e Italia para conquistar Roma, provocó la intervención de Roma en el 218 a.C. dando muerte a Anibal y derrotando a los cartagineses. Este periodo está enmarcado durante la segunda guerra púnica.

La llegada de tropas romanas a la Península se produce en el 218 a.C. Publio Cornelio Escipión, el Africano, desembarca en Ampurias para cortar la retaguardia a Aníbal y el abastecimiento de las tropas cartaginesas desde sus territorios en la península. En el 206 se produce la toma de Cadiz, y se funda Itálica. Fue la primera ciudad romana fundada en Hispania y también fuera de territorio italiano. Al finalizar la segunda guerra púnica en Hispania, Publio Cornelio Escipión el Africano asentó a los soldados heridos en una ciudad turdetana preexistente (cuyo nombre original se desconoce), en la zona alta del Aljarafe, en la ribera oeste del río Baetis, ubicada a medio camino entre las también ciudades turdetanas de Hispalis (Sevilla, a 7 km.) e Ilipa (Alcalá del Río, SE), y seguramente portuaria. El texto de Apiano de Alejandría donde esto se relata, (Iberiké, 38) permite deducir que la procedencia de dichos soldados era fundamentalmente italiana, esto es, de unidades auxiliares itálicas, y de ahí el nombre elegido por Escipión. En torno al año 197 a.C. Romá pasó a controlar todo el territorio costero de la Península Ibérica desde los Pirineos hasta el Sur de Portugal. La mayor parte de las tribus celtiberas del territorio aceptaron sin excesivos problemas el dominio de Roma.

Los celtíberos se levantan y en dos años derrotan a dos ejércitos romanos. El cónsul Marcelo firma la paz en 151. Pero ese año el cónsul Lúculo engaña y pasa a cuchillo a 9000 habitantes de Coca. A partir del 150 a.C., Roma extiende su dominio a los pueblos celtíberos del interior de la Península. En la penetración en la meseta se produjeron dos episodios de resistencia muy famosos. Por una parte, los lusitanos encontraron en Viriato a un caudillo que entre el 147 a.C. y el 139 a.C. lideró una guerra de guerrillas contra las tropas romanas que las puso contra las cuerdas. Hombre sencillo y sobrio, caudillo nato, dirige la guerra durante 8 años, derrota a los romanos en varias ocasiones y ocupa ciudades de la Bética y de la Celtiberia (Segóbriga, Martos, Bailén...). En el año 144 los celtíberos se sublevan y se unen a Viriato. Los romanos no consiguieron derrotarlo nunca; tuvieron que asesinarle a traición: el cónsul Cepión sobornó a sus lugartenientes (Audas, Ditalcón y Minuro), que le mataron mientras dormía. Cuenta la leyenda que cuando dichos traidores fueron a cobrar su recompensa el consul romano los mandó ejecutar y dijo esa famosa frase de 'Roma no paga traidores'.

Durante 10 años Numancia se gana el título de "terror de la República". Por fin Publio Cornelio Escipión Emiliano, el africano Menor, el Numantino, es enviado a Hispania. Reforma el ejército y sitia Numancia. Rodea la ciudad con empalizadas, muros, fosos y torres con el fin de rendir a los numantinos por hambre. Al cabo de nueve meses, el año 133, los numantinos prenden fuego a su ciudad y se suicidan.

Durante el período 133 al 29 a.C. Se producen algunas expediciones a Galicia y Norte de Portugal. El resto de las operaciones militares no son de conquista sino que forman parte de las guerras civiles que agobian a Roma por esos años (Sertorio, Pompeyo, César...). A partir del 29 a.C. el emperador Augusto decide terminar con las correrías de los cántabros y astures por la meseta y organiza el ataque al Norte. Con tres cuerpos de ejército ataca por separado a cántabros, astures y Galaicos, y al tiempo una flota desembarca en la costa. Las operaciones, dirigidas por el emperador en persona y luego por Agripa, fueron un éxito. En el año 19 a.C. termina la conquista de Hispania.

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