Carlo Magno
(742-814). Era hijo de Pipino el Breve y nieto de Carlos Martel.

En la Pascua del año 777, el rey franco Carlomagno recibió en Paderborn (Westfalia) una embajada encabezada por el Sulayman ibn Yaqzan al-Arabi gobernador de Saraqusta (Zaragoza), al parecer para pedir ayuda en su lucha entre los años 774 y 780, contra el emir de Córdoba Abd al-Rahman I a cambio de garantizarle el apoyo de toda la Marca o Frontera Superior de Al-Andalus.

En primavera del año 778, Carlomagno movilizó un importante ejército para ayudar a los musulmanes. El ejército franco se puso en marcha hacia Zaragoza dividido en dos columnas. Una de ellas compuesta de austrasios, lombardos y burgundios cruzó los Pirineos Orientales mientras que la segunda, mandada por el propio rey con el ejército de Neustria a través de los Pirineos Occidentales por los puertos de Ibañeta y Roncesvalles. Ambas columnas se reúnen en las cercanías de Pamplona, y tras someter esta ciudad, mandó desmantelar sus murallas. Mientras estaba realizando esta tarea, obtuvo la pleitesía de Sulayman al-Arabí de Zaragoza y Kasmin ibn Yusuf de Huesca, dirigendose a Zaragoza siguiendo el trazado de la antigua vía romana logrando la sumisión de todas las fortalezas y castillos que encontró

El ejército franco acampó frente a Zaragoza, pero el lugarteniente, al-Husain ibn Yahya al-Ansari, que había quedado al mando de la ciudad, cerró las puertas de la misma a los francos, que al descaltar un asedio, que se presumía largo por la fortaleza de las murallas de Zaragoza, Carlomagno decidió volver a Francia; a las dificultades del asedio se unían la lejanía de las bases de aprovisionamiento de su ejército y el estallido de una revuelta contra Carlomagno en Renania por los sajones.Como medida de seguridad en su retirada los francos tomaron rehenes, uno de ellos el propio Suleiman ibn al-Arabi, al que sus hijos consiguieron rescatar.

Batalla de Roncesvalles

El 15 de agosto del año 778, al regreso, durante la travesía por los puertos pirenaicos, en la misma cima de los Pirineos la retaguardia del ejército franco fue atacada por los vascones. El ejército francés desfilaba en larga columna, como lo exigían las angosturas del lugar, y los vascones descolgándose de lo alto, empujaron al barranco a la columna que escoltaba y cerraba la marcha, provocando que los hombres se precipitasen al valle situado más abajo donde mataron a todos. Después de lo cual, apoderándose del botín, protegidos por la noche que caía, se dispersaron con gran rapidez.

El ataque inesperado logró aniquilar el contingente de retaguardia y saquear los bagajes sin que el grueso del ejército, que ya había franqueado el puerto, supiese lo que estaba ocurriendo. Los vascones cayeron sobre su retaguardia y carros de carga, destruyéndolos. La batalla de Roncesvalles arrojó varios famosos muertos, entre los que se encontraban el senescal Eggihard, el conde del palacio Anselmo y el prefecto de la Marca de Bretaña, Roldán, posterior inspiración del Cantar de Roldán (Chanson de Roland), el famoso cantar de gesta francés.

El lugar de la batalla se situa en Roncesvalles, pero algunos autores sostienen que se libró en el Valle de Hecho, en el lugar conocido como Corona de los Muertos. Otros autores dicen que en realidad hubo dos batallas distintas. Una en cada uno de esos puertos y en épocas muy distintas.

Conquista de Gerona

En Hispania, continuó la lucha contra los musulmanes durante todo el reinado de Carlomagno. En 785, su hijo Luis, encargado de defender la frontera con España, conquistó Gerona de forma permanente y extendió el control franco al litoral catalán manteniendose durante el resto del gobierno de Carlomagno y mucho tiempo después, hasta el Tratado de Corbeil en 1.258. Los líderes musulmanes de esta zona islámica se sublevaban continuamente contra las autoridades cordobesas y pedían la ayuda de los francos, cuya frontera continuó expandiéndose lentamente hasta 795, año en que Gerona, Cerdaña, Osona y Urgel fueron agrupadas en la nueva Marca Hispánica, dentro del ducado de Septimania.

Conquista de Barcelona

En 797 Barcelona cayó ante los francos cuando Zeid, su gobernador, se rebeló contra Córdoba y, tras fracasar la entregó a Carlomagno. Las autoridades omeyas consiguieron reconquistarla en 799, pero al año siguiente Carlomagno volvió recuperarla.

En el año 800, atacó Lleida y Huesca para tener cubiertos los flancos antes de emprender el asalto de Barcelona. Finalmente, el mismo año, Luis el Piadoso, hijo de Carlomagno y Guillermo I de Aquitania, se dirigieron a Barcelona para su conquista. La ciudad de tenía unas murallas construidas en tiempos de Diocleciano, entre los siglos III y IV, disponían de 78 torres para su defensa, por lo que el asalto frontal era muy difícil. Durante más de un año y medio estuvo Barcelona sitiada, la ciudad se rindió al ver que los francos presentaban a su lider Zeid delante de las murallas. Fue el 3 de abril de 801.

Los francos continuaron progresando. En 809 ocuparon Tarragona y, en 811 Tortosa, expandiéndose hasta la desembocadura del Ebro. La Marca fue organizada en condados, que en realidad ya existían desde la época del Bajo Imperio y que habían sido conservados por los visigodos. El primer conde Barcelona fue Berá, noble de origen godo que ya era conde de Rosselló, recibió de Luis I el Piadoso, rey de Aquitania, el gobierno de la ciudad de Barcelona con el título de Conde de Barcelona (801-820).

Los francos acusaron de traidor a Berá por su actitud pacifista, motivo por el cual fue condenado a la pérdida del cargo y al exilio en Ruen. Desde entonces, desconfiando de los godos y de sus posibles deseos de emancipación del Imperio, nombraron nobles de origen franco como condes de las tierras de la Marca Hispánica. De esta manera Rampó (820-826) fue nombrado Conde de Barcelona.

Barcelona sustituyó a Girona como baluarte franco más avanzado frente la frontera musulmana. La ciudad sería atacada en diversas ocasiones como fue el ataque de Aissó en el 826 que defendió el conde Bernat de Septimania, pero finalmente sería tomada por Almanzor.

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